Pinochet y el sistema de pensiones chileno en el debate electoral español

23 02 2008

El número dos de la lista del Partido Popular por Madrid, Rafael Pizarro -autoproclamado como fichaje estrella- hace un par de años mostró su admiración por la privatización del Sistema de Pensiones instalado por la Dictadura Militar en Chile. En el debate televisado por Antena3, el actual Vicepresidente económico, Pedro Solbes, volvió a recordárselo. El ex presidente de Endesa negó la veracidad de la cita.

La verdad es que esas declaraciones efectivamente existen. Pero, lo peor es que ese sistema privado de pensiones es real. Las pensiones chilenas fueron privatizadas en 1981 por Pinochet, como parte de las reformas estructurales introducidas por un grupo de economistas neoliberales de la escuela de Milton Friedman. El sistema previsional se basaba en que cada individuo debía ser responsable de su jubilación y el régimen vendió que de esa manera las arcas públicas se sanearían.

Sin embargo, el Estado nunca logró despegarse financieramente del sistema, ya fuese por las pensiones militares, o por los subsidios que aportaba para complementar a jubilados que no tienen derecho a recibir pensión mientras no hayan cotizado durante 20 años y hayan alcanzado el 70% de su renta promedio en los últimos 10 años.

Luego de cuatro gobiernos democráticos, la Concertación de Partidos que administran el Gobierno Chileno, han logrado la Reforma Previsional, constituyendo el logro social más significativo de la Presidencia de Michelle Bachelet. Entre las modificaciones realizadas introducen el llamado "pilar social"  donde se establece una pensión básica solidaria (PBS) de 60000 pesos (86€) para quienes cumplan 65 años y estén dentro del 40% más pobre de la población, aunque no hayan cotizado en su vida, algo frecuente en Chile sobre todo entre las mujeres.

En 2009 la PBS se incrementará a 75000 pesos (108€), mientras que el número de beneficiados también aumentará progresivamente hasta llegar al 60% de los chilenos más desfavorecidos en 2012.

Precisamente, la reforma pretende discriminar positivamente a mujeres y jóvenes. De esta manera, todas las madres chilenas recibirán un bono extraordinario en la cuenta de su pensión, a razón del 10% del equivalente a 18 salarios mínimos por cada hijo. El bono capitalizará y podrá ser disfrutado junto a la pensión, al cumplir 65 años.

Los jóvenes trabajadores, entre 18 y 35 años, que ganen menos de 1,5 veces el salario mínimo también recibirán ayudas con el nuevo sistema. El estado aportará el 50% de la cotización del sueldo mínimo que debe pagar el empleador para fomentar así el empleo juvenil, y la otra mitad irá a la cuenta de capitalización individual del joven.

En Chile, el salario mínimo es actualmente de 144000 pesos (207€), lo que no da para mucho en uno de los países latinoamericanos que más han crecido en la última década, y cuyos abultados beneficios empresariales no han revertido en los trabajadores. Por ello, desde el año pasado, un fuerte movimiento sindical apoyado por la iglesia católica viene reclamando lo que se ha dado en llamar un "salario ético".

A partir de ahora, además, los autónomos, estarán obligados a cotizar por una pensión, mientras que antes su participación era voluntaria, lo que aumentaba la perspectiva de desprotección al llegar a la jubilación.

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