La tecnología abre la brecha entre sexos

5 01 2008

El acceso y el uso de las nuevas tecnologías está abriendo desigualdades digitales, pero no sólo entre el mundo occidental y los países pobres, también entre hombres y mujeres y en esto último no hay distinciones por zonas geográficas. Los datos que llegan de los países más desarrollados indican que las mujeres se están quedando atrás, que no tienen tanto tiempo como quisieran para navegar sin rumbo determinado en Internet, que no encuentran en la Red lo que andan buscando y que su formación académica, menos tecnológica que la de los hombres, no propicia un acercamiento fluido al ordenador.

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A continiuación reproduzco la nota completa aparecida en el diario El País de hoy. ¿Cómo se explica, si no, que entre las tituladas y titulados universitarios, haya de 15 a 20 puntos de diferencia a la hora de conectar un módem o una impresora? "En este caso, puesto que ambos tienen los mismos estudios, la brecha se debe a su especialidad académica. Los hombres se matriculan más en carreras tecnológicas y ellas en otras ramas más sociales, de humanidades o sanitarias, y esa es otra brecha que se abre cada vez más en toda Europa", explica la catedrática de Economía Aplicada de la Universidad Complutense Cecilia Castaño.

Algo parecido ocurre cuando los estudios son inferiores: ellos siempre sacan ventaja en esas tareas más complejas al manejar programas informáticos. "Es una cuestión educacional, a los niños se les transmite más confianza en las máquinas", afirma Castaño.

Tampoco pasan el mismo tiempo en Internet los hombres y mujeres con estudios universitarios, ni mucho menos; entre ambos hay una diferencia de 20 puntos. Ellas alegan falta de tiempo, contenidos que no les gustan y el uso que hacen del ordenador se circunscribe al trabajo y algunas consultas de carácter práctico. "Consultan posibles empleos, asuntos relacionados con la educación o la sanidad para la familia…". Sin embargo, los hombres sí parecen tener tiempo porque parte de su navegación es por ocio y consumo: deporte, la bolsa, pornografía…

El equipo de Cecilia Castaño ha pasado un año entero interpretando los datos de la encuesta sobre uso de las Tecnologías de la Información (TIC) del INE para entresacar las diferencias entre hombres y mujeres y buscar los porqués. Para ello han reunido a grupos de mujeres (estudiantes universitarias, profesoras de secundaria, ingenieras e informáticas, emprendedoras con sus propios negocios, teletrabajadoras) y un grupo de hombres que reunía las mismas características.

A partir de ahí han podido saber que ellos pasan más tiempo en Internet, lo utilizan más para tramitar cuestiones administrativas, comprar y hacer transacciones bancarias; ellas, sin embargo, lo usan menos y de una forma más práctica, para resolver cuestiones sanitarias o buscar formación laboral o académica. También compran menos por Internet y sobre todo productos para el hogar, mientras que entre los hombres las adquisiciones más habituales son de material informático.

"La impresión más clara es que han trasladado los roles habituales al campo de las nuevas tecnologías", afirma Castaño. Tanto es así que las mujeres usan más el móvil y el correo electrónico para hablar y relacionarse, mientras que los hombres dan un uso más práctico a estos dos sistemas de comunicación.

Consultados hombres y mujeres por estas diferencias, ellos se atribuyen mayor interés y destrezas respecto a las nuevas tecnologías, aunque afirman que las mujeres jóvenes ya presentan estas mismas características. También creen que las mujeres son más prácticas y eso se aprecia en el uso de las tecnologías. Y opinan que los roles de género marcan esta diferencia.

Las mujeres, por su parte, señalan factores socioeducativos históricos y una incorporación tardía de la mujer al trabajo como una de las causas de su acercamiento más dificultoso a las nuevas tecnologías. También piensan que la mujer tiene mayor habilidad verbal frente a la tecnológica, que, a su juicio, favorece a los hombres. Pero se quejan de que los contenidos que se encuentran están muy pensados para los varones y que también influyen los factores económicos.

"Cuando en una familia hay jovencitos estudiantes es más probable que haya ordenador y que los padres quieran navegar con ellos, pero eso siempre beneficia al padre y afecta negativamente a la madre. Ella no saca tiempo, precisamente por atender otras tareas relacionadas con los hijos mientras que para el padre acompañarlos aumenta su contacto con el ordenador", afirma Castaño.

Los estudios y la menor relación de la madre con el ordenador ejercen una gran influencia en los hijos, pero por esta cuestión no se pregunta en las encuestas.

¿Una cuestión de talento?

La creatividad y el talento son factores que las empresas dicen tener muy en cuenta en la selección y promoción del personal. También en el sector de las nuevas tecnologías se aprecian, por lo visto, aunque los hombres siguen copando los puestos de responsabilidad y las mujeres exponiendo quejas tradicionales que les impiden romper el techo de cristal tecnológico.En las entrevistas mantenidas con directivas y mujeres miembros de los consejos de Administración del sector de las nuevas tecnologías (siete mujeres y dos hombres) se percibe que entre los hombres que han llegado hay una experiencia prolongada en la empresa jalonada de ascensos. Mientras, las directivas han pasado por otros sectores y han demostrado capacidad de adaptabilidad y una gran pasión por su trabajo. "La mayoría de ellas hace malabarismos para conciliar su vida laboral y personal y ha tenido que hacer sacrificios. Ellos también reconocen obstáculos para avanzar, pero pagan más gustosamente el precio", se lee en el estudio de Cecilia Castaño, catedrática de Economía Aplicada de la Complutense."Se habla de talento, pero ¿quién lo mide?", dice Castaño. "A la hora de la verdad en los puestos de responsabilidad de las empresas entran personas mediante cuotas políticas, no siempre por talento. Y las mujeres suelen ser invisibles en eso", explica. Castaño pone el ejemplo de la Orquesta Sinfónica de Boston. "Nunca entraban mujeres, hasta que hicieron una audición a ciegas, no se veía al aspirante, y la cosa cambió".

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