Las personas grandes y el tel éfono móvil

27 11 2007

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Observo con entusiasmo a los participantes del curso "L' ús del telèfon mòbil a la gent gran" organizado en el Club San Jordi del Eixample Barcelonés. Son personas de la tercera edad, en su mayoría mujeres, que puntualmente llegan a la cita organizada por la Creu Roja. La monitora les da la bienvenida, y en un tono acogedor les consulta si prefieren que la sesión sea en castellano o en catalán. La elegida es la lengua romance.

Todas y todos muy bien presentados. Los primeros comentarios que escucho son "lo detesto", "odio este aparato", "no tengo idea de cómo buscar un número en la agenda", "señorita, cómo se borran las llamadas perdidas". Eso sí, algunas participantes directamente preguntan "cómo se envía un mensaje multimedia" o "cómo reenvío un SMS", las que se sienten más capacitadas de todas maneras se quedan, sólo una se retira.

La reunión comienza con una explicación de los objetivos de la sesión y del resultado que se espera. Todos muy atentos a la introducción. No quieren perderse ningún detalle, mientras sus teléfonos descansan tímidamente en sus manos.  Los aspectos básicos iniciales tienen que ver con las compañías operadoras, los tipos de contrato; el PIN y el PUK; las partes del móvil, la batería y la tarjeta SIM; abrir, cerrar, encender y apagar el aparato…"Mira, nunca había abierto mi teléfono", " qué pequeñita la tarjeta", "no sabía que usaba batería", "cuánto tiempo recargo la batería", "claro que me sé mi código PIN, es mi clave secreta", "ah, si me lo sabía". Cada una se toma su tiempo, en compañía de la monitora, para conocer su propio teléfono, cada sujeto y cada móvil es un propio mundo.

Llega la pausa. Hay más confianza, los teléfonos que estaban tímidamente en las manos de sus usuarios son expuestos expontáneamente al resto. Se comentan unas a otras "el teclado del tuyo es más grande", "mi hija me regaló este que tiene cámara", "sabes para que es eso del bluetooth", "tengo tarifa plana", "deja ver tu teléfono, que mono es"…. las monitoras también aprovechan la pausa para comentar lo hecho hasta ahora y de enfatizar sobre lo que vienen en el segundo bloque.

En la segunda parte tendrán que guardar un número y luego buscarlo en la agenda. Algunas llevan una agenda de papel donde tienen anotados los números telefónicos, porque sencillamente no saben cómo guardar los números en el móvil. Visualmente la monitora les indica la posición de las letras en las teclas, les pide que las identifiquen… El número que guardarán será el "112"…se sorprenden de todo lo que ese número les puede ayudar…Individualmente comienzan con la tarea. La que se le olvidó el PIN mira al resto y trata de colaborar con su compañera más cercana … "dónde está la agenda en el mío", " aquí no aparece guardar", " no vayas a llamar al 112", "mira lo he guardado…ah, yo también", " ay, dame tú número para guardarlo", "he guardado el de mi hija", " pit-pit, mira te mandé un mensaje"…

Tienen la sensación de haber conseguido un logro, "ojalá no se me olvide", "tienes que practicar, chata". Ha sido una buena oportunidad para conocer su teléfono,  aquel que portan diariamente, al que llevan a todas partes, con el que se comunican con sus nietos, con el que son ubicables, con el que confirman si van por la tarde al club. Se sienten satisfechas. Han pasado tres horas, el taller finaliza.  

 El teléfono móvil es una realidad para el total de los ciudadanos españoles. El número de líneas de telefonía móvil se multiplicó por más de doce entre 1996 y 2005, donde ya el 23% de los hogares carecen de línea fija, ya que usan el móvil para comunicarse. En el año 2005, 99 españoles de cada cien poseía un teléfono móvil, mientras que nueve años antes sólo ocho podía presumir de utilizar esta tecnología, Eurostat.

A lo anterior, hay que sumarle que los servicios móviles están surgiendo rápidamente como una nueva frontera en la transformación de la gestión de gobierno, conviertiendo al ciudadano en el centro de la prestación de los servicios públicos.

Según la UIT, el número total de usuarios de móviles en todo el mundo a partir de finales de 2006 era de aproximadamente 2,7 millones y el número de usuarios de Internet fue justo por encima de 1,1 millones. Esto significa que un 23,6% de la población mundial (y por lo menos 22,2% en los países en desarrollo)  ya tienen teléfonos móviles, pero que todavía no usan Internet.

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Por tanto, la sociedad podrá incorporar a ciertos colectivos o más bien incluir a los ciudadanos en situación de exclusión social en esta nueva oportunidad. Los adultos mayores se perderán de todo esto por ser un grupo -aparentemente- poco rentable, marginal, poco agraciado para los intereses empresariales, aunque ya hayan iniciado la interacción entre telefonía móvil y su vida cotidiana; a pesar de ser capaces de crear su propio universo de significados en torno al acceso y uso del teléfono móvil, aunque ya hayan iniciado el proceso de apropiación y de reinterpretación de la realidad.

 

 

 

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